El maestro ¿indispensable?

Lo escuchamos todos los días: sin maestros, no hay educación. En el ámbito de la educación en entornos digitales se expresa con particular insistencia y una de las grandes quejas de los docentes en esta modalidad educativa, donde los cursos suelen estar prediseñados, es la falta de Libertad de Cátedra, que suele percibirse como una falta de respeto a la figura del Maestro.

Yo me pregunto ¿cuál maestro? Porque por lo menos distingo tres. Uno es el idealizado, el que se escribe con mayúsculas: el Maestro, que empatiza con cada uno de sus estudiantes, que educa para la vida y es recordado con respeto y admiración por buena parte de sus exalumnos. Este Maestro es como una leyenda, un espíritu que habita los espacios educativos, que de vez en cuando se materializa y nos toca con su varita mágica dos o tres veces en la vida.

A su contraparte, el maistro, lo encontramos con mucha más frecuencia, en el docente que lleva años repitiendo el mismo curso, las mismas lecciones y las mismas tareas, mismas que califica sin justificación ni retroalimentación; cuyo conocimiento de la materia que imparte es memorístico y, por consiguiente, evita a toda costa salir de su área de confort de repetir la misma información una y otra vez; que en educación en entornos digitales protesta por la existencia de actividades de discusión en foros y prefiere las tareas individuales, en las que recibe un documento de varias páginas —plagado de faltas de ortografía, que no corrige— y responde con un número.

El tercer maestro se ubica entre estos dos extremos, en ocasiones esforzándose por ser como el primero y frecuentemente tentado a ser como el segundo, alegando el bajo sueldo y la baja valoración que se da a su trabajo.

Vuelvo entonces a la pregunta del título: ¿Es el Maestro indispensable? La respuesta es ¡Sí! No solamente eso, necesitamos más de ellos y aprovechar mejor los pocos que tenemos.

¿Es el maistro indispensable? Yo creo que no. Un buen diseño de curso y las herramientas tecnológicas adecuadas pueden superar en mucho su desempeño, en buena parte mecánico.

¿Es el maestro indispensable? Yo creo que puede ser, pero no como una presencia constante cuya fuerza de gravedad haga girar el sistema educativo en torno suyo. Apoyado con buenos diseños pedagógicos (o andragógicos, como aprendí recientemente), el aprovechamiento adecuado del entorno informático y el enriquecimiento de éste con herramientas que descarguen al docente de tareas rutinarias y le permitan atender el proceso educativo desde un nivel de abstracción más alto, el maestro puede estar en condiciones de dar seguimiento a sus estudiantes y retroalimentarlos y apoyarlos, cuando ellos lo necesiten, para aprender al límite de sus capacidades.

4 comentarios sobre “El maestro ¿indispensable?

  1. Creo que es interesante la reflexión, pero creo que el problema es más complejo, no solo se basa en las prácticas (que a final de cuentas son las que más impactan), más que decir si es indispensable o no y analizar las prácticas habría que preguntarnos ¿porqué están así? y ¿Qué condiciones son las que han favorecido para que estén en esta situación?
    Cabe decir que en general aunque cuentan con algunas prestaciones es un sector altamente castigado, los sueldos, los espacios… y a demás de que es una labor altamente desgastante, no se si alguna ocasión intentaste dar clases en secundaria y primaria y llegar con ánimos el día viernes??? Eso cuando eres maestro de Básica, ahora en superior aunque las condiciones pueden variar los salarios son seriamente «bajos» y si encima le piensas que no hay una formación o actualización en este sentido… en definitiva se pierde el sentido de la docencia…

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  2. Coincido con Toño Cas en que el problema es mucho más complejo que como se presenta en la nota, pero eso no contradice lo que en ella se expresa, de la misma manera que la existencia de preguntas y problemas más profundos no nos limitan de atender los más superficiales, muchas veces más cercanos y asequibles, sin perder de vista que son parte de una problemática más compleja.

    En cuanto a las malas condiciones de trabajo de los docentes, aunque puedo confirmar la situación, me parece que no es una variable que afecte de manera discriminada a los distintos grupos delineados en la nota. Esto es, me parece que los Maestros no ganan más que los maestros ni que los maistros.

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  3. Interesante artículo de alguna forma da una de las explicaciones de porque la libertad de cátedra en el SUV. Yo coincidía con la visión expresada, para evitar los «maistros malos» se puede arreglar con un diseño bueno, sin embargo la experiencia demuestra lo contrario. El limitar la libertad de cátedra lejos de evitar un abordaje mecánico lo propicia. El definir previamente ¿qué leer?, ¿qué aprender?, ¿cómo lo evidenciarás? y ¿cómo debe ser juzgado? sin tomar en cuenta a los actores del proceso es una buena intención con consecuencias contradictorias. En principio ante «un curso bien diseñado» a los estudiantes y profesores no les queda más que obedecer, la primera pregunta es donde queda la autogestión y creatividad principios del modelo. Pero dejando de lado fundamentalismos pedagógicos, es fácil identificar situaciones donde ante lecturas poco claras y actividades poco pertinentes al contexto, posibilidades e intereses de los estudiantes y profesor no pueda sugerir lecturas alternas o modificar la instrucción, hay que entregarla como dice la guía es el camino infalible «ante un buen diseño preparado por iluminados que puede hacer un pobre maistro».

    En udgerianos existen múltiples ejemplos donde ante actividades de este tipo que nadie entiende y que todos se quejan, se recurre a la solidaridad de la comunidad o a buenas tareas para salvar la tranca impuesta por el buen diseño.

    Saludos

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  4. Me parece un comentario muy interesante en lo general y me parece que señala un punto crítico del modelo de operación de cursos en el SUV: el limitar la libertad de cátedra puede tener un efecto contrario al que se espera. Sin embargo, mucho del argumento no se sostiene porque parte de un concepto base equivocado: un ‘buen diseño’ es rígido y necesariamente está definido hasta el detalle más fino, de modo que a los estudiantes y a los docentes no les queda otra opción más que seguir el paso marcado desde el principio hasta el final. Sin embargo, este no tiene por que ser el caso, si bien es un modelo de uso común entre nosotros.

    Claramente, si tenemos ‘lecturas poco claras y actividades poco pertinentes’ no estamos hablando de un buen diseño. Me parece que la última parte de los comentarios de Antonio Zatarain deben leerse en el sentido de que los errores de diseño tienen consecuencias más amplias y potencialmente más graves que los errores en la docencia de un grupo, lo cual nos brinda un segundo punto crítico a atender en la operación del SUV.

    Finalmente, no olvidemos los mecanismos del trabajo de academia, que siempre pueden sugerir y producir cambios en los diseños de los cursos; cambios que deben ser revisados y aprobados atendiendo a la dinámica de los contextos y nuestro conocimiento, desde la perspectiva del modelo educativo. Además, no debiéramos conformarnos con tener «maistros» para siempre, sino buscar la manera de ayudarlos a convertirse en Maestros.

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